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VilmaPoesias

Sor Juana Ines de la Cruz

Sonetos de Sor Juana Ines de la Cruz.

Sonetos De Sor Juana Inés de la Cruz

 Inés, cuando te riñen por bellaca,

 Para disculpas no te falta achaque

 Porque dices que traque y que barraque;

Con que sabes muy bien tapar la casa.

 Si coges la parola, no hay urraca

 Que así la gorja de mal ano saque;

 Y con tronidos, mas que un triquitraque,

 A todo el mundo aturdes cual matraca.

Ese bullicio todo lo trabuca,

 Ese embeleso todo lo embeleca;

 Mas aunque eres, Inés, tan mala cuca,

 Sabe mi amor muy bien lo que se peca:

 Y así con tu afición no se embabuca,

 Aunque eres zancarrón y yo de Meca.

 II

 Aunque eres, Teresita, tan muchacha,

Le das quehacer al pobre de camacho,

 Porque dara tu disimulo un chacho

 A quel que se pintare mas sin tacha.

 De los empleos que tu amor despacha

 Anda el triste cargado como un macho,

 Y tiene tan crecido ya el penacho

 Que ya no puede entrar si no se agacha

 Estas a hacerle burlas ya tan ducha,

 Y a salir de ellas bien estas tan hecha,

 Que de lo que tu vientre desembucha

Sabes darle a entender, cuando sospecha,

 Que has hecho, por hacer su hacienda mucha,

 De ajena siembra, suya la cosecha.

 III

 Inés, yo con tu amor me refocilo,

 Y viéndome querer me regodeo;

 En mirar tu hermosura me recreo,

 Y cuando estas celosa me reguilo.

Sor Juana Ines de la Cruz.

Hombres necios, que acusais a la mujer sin razon,

sin ver que sois la ocasion de lo mismo que culpais.

 Si con ansia sin igual solicitais su desden,

 Porque quereis que obren bien si las incitais al mal?

 Combatis su resistencia y luego, con gravedad, decis que fue liviandad lo que hizo la diligencia.

 Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco al nino, que pone el coco y luego le tiene miedo.

 Quereis con presuncion necia hallar a la que buscais, para pretendida, Tais y en la posesion, Lucrecia.

Que humor puede ser mas raro que el que, falto de consejo, el mismo empana el espejo y siente que no este claro?

 con el favor y el desden teneis condicion igual, quedandoos, si os tratan mal, burlandoos, si os quieren bien.

 Opinion ninguna gana, pues la que mas se recata, si no os admite, es ingrata, y si os admite, es liviana.

 Siempre tan necios andais que con desigual nivel a una culpais por cruel y otra por facil culpais.

 Pues como ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es ingrata ofende y la que es facil enfada?

 Mas entre el enfado y pena que vuestro gusto refiere, bien haya la que no os quiere y quejaos en horabuena.

 Dan vuestra amantes penas a sus libertades alas y despues de hacerlas malas las quereis hallar muy buenas.

 Cual mayor culpa ha tenido en una pasion errada:

la que cae de rogada o el que ruega de caido?

 O cual es mas de culpar, aunque cualquiera mal haga:

la que peca por la paga o el que paga por pecar?

 Pues para que os espantais de la culpa que teneis?

 Queredlas cual las teneis?

Queredlas cual las haceis o hacedlas cual las buscais.

 Dejad de solicitar y despues con mas razon acusareis la aficcion de la que os fuere a rogar.

 Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia,

 pues en promesa e instancia juntais diablo, carne y mundo.

Autora: Sor Juana Ines de la Cruz.

Sor Juana Ines de la Cruz.

En perseguirme, mundo, que interesas?

 En que te ofendo,

 cuando solo intento poner bellezas en mi entendimiento.

 y no mi entendimiento en las bellezas?

  Yo no estimo tesoros ni riquezas,

 y asi, siempre me causa mas contento,

 poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas.

 Yo no estimo hermosura que vencida.

 es despojo civil de las edades ,

ni riqueza me agrada fementida;

 teniendo por mejor en mis verdades .

consumir vanidades de la vida.

 Que consumir la vida en vanidades.

Autora: Sor Juana Ines de la Cruz.

Sor Ines de la Cruz

Este amoroso tormento

 que en mi corazon se ve,

 se que lo siento,

 y no se la causa porque lo siento.

 Siento una grave agonia por lograr

  un devaneo que empienza

 como deseo y para en melancolia.

Y cuando con mas

terneza mi infeliz estado lloro,

se que estoy triste

 e ignoro la causa de mi tristeza.

 Siento un anhelo tirano por la ocasion

 a que aspiro y cuando cerca

 lo miro yo misma aparto la mano.

Porque si acaso se ofrece despues

de tanto desvelo,

 la desazona el recelo

 o el susto la desvanece.

Y si alguna vez sin susto

 consigo tal posesion,

 cualquiera leve ocasion

 me malogra todo el gusto.

 Siento mal del mismo bien

 con receloso temor,

 y me obliga el mismo amor

 tal vez a mostrar desden.

 Cualquier leve ocasion labra en mi pecho

 de manera que el que imposibles

 venciera se irrita de una palabra.

 Con poca causa ofendida suelo,

en mitad de mi amor,

 negar un leve favor

 a quien le diera la vida.

Ya sufrida, ya irritada,

 con contrarias penas lucho,

 que por el sufrire mucho

 y con el sufrire nada.

 No se en que logica cabe el

que tal cuestion se pruebe,

que por el lo grave es leve

 y con el lo leve es grave.

 Sin bastante fundamentos

 forman mis tristes cuidados,

 de conceptos enganados,

un monte de sentimientos.

 Y en aquel fiero conjunto hallo,

 cuando se derriba,

 que aquella maquina altiva

 solo estribaba en un punto.

Tal vez el dolor me engana,

y presumo sin razon que no habra

satisfacion que pueda templar mi sana.

 Y cuando a averiguar llego el agravio

porque rino, es como espanto

 de nino que para en burlas y juegos.

 Y aunque el desengano toco,

 con la misma pena lucho de ver

 que padezco mucho

padecimiento por tan poco.

 A vengarse se abalanza tal vez

 el alma ofendida y despues,

 arrepentida, toma de mi otra vengaza.

 Y si al desden satisfago es

 con tan ambiguo error que yo

 pienso que es rigor

y se remata en halago.

 Hasta el labio desatento suele,

 equivoco tal vez,

por usar de la altivez,

 encontrar el rendimmiento.

Autora:Sor Juana Ines de la Cruz.